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Los millennials están (realmente) ansiosos por cambiar de carrera

Actualizado: 2 de sep de 2019

La era del trabajo de por vida terminó con las nuevas generaciones.

Rebecca Fraser-Thill fue instructora en Bates College durante casi una década cuando comenzó a notar que, solo unos años después de graduarse, muchos de sus alumnos estaban en una crisis profesional.


“Lo que a menudo escucho es: ‘estoy trabajando en lo que encontré, soy miserable y no tengo idea de qué hacer’”

Para ella, que enseña psicología del desarrollo, tenía sentido. En la edad adulta temprana tendemos a gravitar hacia carreras basadas en las personas más cercanas a nosotros: lo que los miembros adultos de la familia hacen para ganarse la vida o lo que nuestros amigos planean hacer. Nuestros veintes nos llevan a un proceso de “individualización”, donde obtenemos un mejor sentido de nuestros propios valores y talentos. Ahí es donde comienza el problema.


Gran parte de la orientación que existe sobre el cambio de carrera está enfocada hacia las transiciones de mediana edad, aunque actualmente el momento más común para cambiar de profesión es mucho más joven. En una encuesta entre solicitantes de empleo de 34 años o menos que fue realizada por ZipRecruiter, menos de la mitad de los encuestados esperaban permanecer en la misma industria a largo plazo. Entre los trabajadores de 25 a 34 años contactados por el sitio de empleos Monster.com, el 26 por ciento se vio moviéndose hacia una nueva carrera en los próximos cinco años.


Hace siete años, Fraser-Thill comenzó a trabajar ayudando a los jóvenes profesionales a realizar una transición hacia un empleo más satisfactorio.

“La frase que escucho siempre es: ‘me siento estancado’”

Su método, desarrollado por Jenny Blake, exgerente de programas de desarrollo profesional en Google, consiste en alejar a sus clientes de soñar despiertos y tomar medidas concretas.


El proceso comienza con la definición de “¿para qué es realmente bueno?”. Luego comienza una de recolección de información para trabajos que le sean compatibles. “Si crees que las relaciones públicas te quedan bien, busca un publicista y conversa sobre lo que realmente implica”, aconseja Fraser-Thill.


La mayoría de las veces, un cambio no necesita ser radical para ser transformador. Una manera de ser más feliz es a través de la “creación de empleos”, es decir, hallar formas de cambiar su rol actual para hacer un mejor uso de sus habilidades e intereses.


Paul Daniels tenía poco más de 30 años cuando comenzó a darse cuenta de que su trabajo como comerciante de productos básicos no era el adecuado. Daniels mencionó que quería hacer algo relacionado con el ciclismo: su pasión de toda la vida.


Pero en lugar de dar un salto repentino, adoptó un enfoque cauteloso. Pasó cinco años construyendo una red dentro del mundo del ciclismo, probando ideas y ahorrando.

“Probablemente redacté una docena de planes de negocios”, recuerda Daniels, ahora de 38 años, antes de llegar al equipo fundador de Princeton CarbonWorks, un fabricante de ruedas de bicicleta de fibra de carbono de alta gama. El nuevo rol le permite casar las habilidades de investigación que desarrolló como comerciante con un rol más orientado a las personas como la cara de la marca.


El cambio de Daniels es exactamente lo que la mayoría imagina cuando piensa en un cambio de carrera: pasar de la oficina a algo más llamativo y divertido. Pero Jay Liddell, cofundador de Bleeker, que proporciona orientación profesional a empleados de alto valor, señaló que pasa mucho tiempo alentando a los clientes a mirar más allá de sus pasiones y habilidades, y pensar en términos de lo que él llama “capacidades humanas esenciales”.

¿Qué tan analítico soy? ¿Qué tan bien colaboro? ¿Cómo abordo los desafíos?

Ese es el tipo de pensamiento que guió a Shakirah Simley de una carrera en comida a la política local. A los 32 años, Simley había hecho de todo, desde dirigir su propia empresa de mermeladas hasta trabajar en restaurantes y hablar en conferencias de la industria. Pero se dio cuenta de que su denominador común no era tanto la comida como la justicia social. El año pasado, Simley comenzó a trabajar como asistente legislativo para la Junta de Supervisores de San Francisco, California.


Un factor a considerar es que, actualmente, los trabajadores son menos leales a las empresas; la tenencia laboral promedio es de solo cuatro años. Liddell explicó que, en el futuro, los empleados más exitosos van a entrar y salir de empleos e industrias a lo largo de toda su vida laboral.


“Su próximo trabajo es una parada en un viaje que incluirá muchas paradas”, dijo.

“La era del trabajo de por vida ha terminado, vivimos en la era del acumulador de trabajos”.

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